A veces nos hace falta sólo ver la calle, contagiarnos de su ritmo, sentir que hacemos parte ella y de los que caminan por allí, sabernos uno, pero uno diferente: único, irrepetible, con estilo propio. Camino la calle y me reconozco en el otro: a veces, una versión mejorada y otras que quisiera olvidar. La calle me recuerda de donde vengo pero yo decido para donde voy. Vea la calle, véala bien!




